Todo tipo de uso -ya sea poco o mucho- se debe considerar como
peligroso, puesto que no se puede predecir quiénes desarrollarán
problemas serios. La clave es saber rechazarlos desde el inicio, pero el
"decir no" no es suficiente.
Algunos jóvenes están en "mayor riesgo" que otros de desarrollar
problemas relacionados con el alcohol y las drogas. Encabezan la lista
aquellos cuyas familias tienen ya un historial de Abuso de Substancias.
Los productos legalmente disponibles incluyen las bebidas alcohólicas
(para los mayores de 21), el tabaco (la edad legal varía), algunos
medicamentos por receta médica, inhalantes y medicinas de venta libre
para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales
incluyen la marihuana, la cocaína/"crack", LSD, PCP, los derivados del
opio, la heroína y las "drogas diseñadas"
Según investigaciones, los jóvenes que comienzan a fumar o bebes desde
temprana edad corren un grave riesgo. A estas sustancias se les denomina
las "drogas del umbral", puesto gran cantidad de vez termina en la
marihuana y de ahí a otras drogas.
La cuestión primordial y el gran problema es que para pasar de
“controlar” las drogas, a estar “enganchado”, hay sólo un paso, una
débil línea que no sabemos cuándo la vamos a cruzar. A ello hay que
añadir que los adolescentes tienen la errónea percepción de que es tan
peligroso consumir un paquete de tabaco diario como consumir cocaína o
heroína esporádicamente.
Si a estas sustancias le añadimos la velocidad el cóctel puede ser mortal.
Se debe entrenar en el proceso de toma de decisiones razonada,
proporcionando información adecuada y veraz sobre las sustancias y los
efectos de su consumo. También a desarrollar la capacidad asertiva de
la persona (saber decir no) ante estas sustancias.
Los lugares de “marcha” a menudo se asocian también a conductas
adictivas y peligrosas que es importante controlar y limitar, máxime si
se tiene en cuenta su relación con los vehículos.
Algunas razones por las que se consumen drogas y en especial por lo que se suele empezar con ellas son:
- La curiosidad. Querer saber qué se siente al consumir drogas, qué puede pasar si se prueban.
- La presión. Querer sentirse aceptado en un grupo de amigos o de
iguales. En ocasiones el grupo consume alcohol o drogas y para
pertenecer a ella hay que consumirlas. La necesidad de pertenencia que
se tiene se traduce entonces en aceptar esta situación, pese a conocer
el riesgo que conlleva.
- La imitación. Intentar imitar estilos de personas a quien se
admira y adaptarlos a la personalidad de cada uno, personas que en
muchas ocasiones se presentan como victoriosas socialmente y que
aparentemente se observa que no les afecta lo que consumen.
- El alivio de dolencias. Por el efecto obtenido, ya sea alivio en
lo físico o en lo emocional, disminución del cansancio, del hambre o
de las tensiones.